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SEO para ChatGPT: qué es y qué puedes hacer tú con tu negocio
SEO para ChatGPT explicado sin jerga: de dónde saca la IA lo que dice de tu negocio, qué puedes mejorar tú y qué no depende de nadie.
Leer másPara saber si ChatGPT recomienda tu negocio, hazle las preguntas que haría tu cliente, en varias IA y varios días, y anota si te nombra, qué dice de ti y a quién nombra en su lugar. Una sola consulta no vale: las respuestas de una IA cambian de una vez a otra, así que hay que repetirlas.
Lo primero que hace casi todo el mundo es escribir el nombre de su negocio en ChatGPT y ver qué sale. Sirve para empezar, pero no basta. Si preguntas por tu nombre, la IA ya sabe de quién hablas. Tu cliente, en cambio, no te conoce: pregunta por lo que necesita.
Además, la respuesta de una IA no es una página fija como un resultado de Google. Se genera cada vez, y la misma pregunta puede darte tres nombres hoy y otros dos mañana. Si haces una sola consulta y sales, puede ser suerte. Si no sales, puede ser mala suerte. Lo que informa es lo que ocurre al repetirla. Un estudio de SparkToro y Gumshoe, dos empresas de herramientas con interés en el tema (28 de enero de 2026), repitió 12 preguntas entre 60 y 100 veces en ChatGPT, Claude y Google AI, con 2.961 respuestas recogidas en noviembre y diciembre de 2025. Encontró que, en menos de 1 de cada 100 repeticiones, ChatGPT o Google devolvían la misma lista de marcas. Los propios autores avisan de que la muestra es pequeña.
Por eso lo que vas a hacer es un pequeño registro. Cuesta una tarde la primera vez.
Abre una ventana de incógnito o una sesión sin tu cuenta, si la herramienta lo permite. Algunas IA tienen en cuenta tu historial o lo que les has contado antes, y si llevas meses hablando con ellas de tu negocio, te conocen a ti y no al mercado. Lo que quieres ver es lo que verá un desconocido.
Si puedes, desactiva también la ubicación del navegador, o anota desde dónde preguntas: una IA puede usar la zona para ajustar la respuesta.
Prepara entre cinco y diez preguntas. Ponte en la piel de alguien que necesita lo que tú vendes y no te conoce. Estas plantillas sirven para casi cualquier negocio local; sustituye lo que está entre corchetes.
«¿Qué [tipo de negocio] me recomiendas en [ciudad o barrio]?» · «Necesito [servicio] en [zona]. ¿A quién puedo llamar?» · «¿Cuál es un [tipo de negocio] de confianza en [ciudad] para [necesidad concreta]?» · «¿Qué [tipo de negocio] de [ciudad] tiene buenas valoraciones?» · «Quiero [necesidad]. ¿Qué opciones hay cerca de [barrio]?»
Añade dos preguntas más sobre tu propio nombre: «¿Qué sabes de [nombre de tu negocio] en [ciudad]?» y «¿Es de fiar [nombre de tu negocio]?». Sirven para ver si la IA te conoce y si lo que sabe es correcto, que es otra cosa distinta de si te recomienda.
Escribe cada pregunta tal cual la dirías en voz alta. Si tu cliente diría «fontanero urgente», no pongas «servicios de fontanería de emergencia».
ChatGPT es la más conocida, pero tus clientes no usan todos la misma. Haz las mismas preguntas en ChatGPT, Gemini, Perplexity y Claude, y fíjate también en las respuestas de IA que Google muestra a veces encima de los resultados. Cada una se apoya en fuentes y criterios distintos, y es normal que te nombre una y no otra.
Algunas, como Perplexity, enseñan los enlaces de los que sacan la respuesta. Otras lo hacen solo cuando buscan en la web en ese momento. Si ves fuentes, anótalas: te dicen de dónde sale lo que se cuenta de ti.
Haz cada pregunta al menos tres veces, abriendo una conversación nueva cada vez y dejando pasar unos días entre una ronda y otra. Ese espaciado es la parte que casi todo el mundo se salta, y la que más enseña.
Para cada respuesta anota en una hoja de cálculo o en un cuaderno estas columnas: fecha, IA, pregunta tal cual la escribiste, si te nombra (sí, no), qué dice de ti, si algún dato es incorrecto, a qué otros negocios nombra y qué fuentes enseña.
Copia la respuesta entera en otra columna o en un documento aparte. Dentro de un mes no te acordarás de cómo la redactó, y la comparación con el mes anterior es lo que da valor al registro.
Cuenta cuántas veces apareces sobre el total de consultas de cada pregunta. No busques un porcentaje bonito: busca un patrón. Si sales en una de cada tres respuestas a la pregunta general y en todas cuando preguntas por tu nombre, tu negocio existe para la IA pero todavía no se lo recomienda a quien no te conoce.
Revisa los datos que da de ti. Un horario antiguo, una dirección que ya no es, un servicio que no ofreces: cada error indica una fuente desactualizada en algún sitio de internet. Si ves la fuente, ya sabes por dónde empezar a corregir.
Mira a quién nombra en tu lugar, para entender qué tienen publicado que tú no. Entra en su web y en los sitios donde aparecen y compara con lo tuyo.
Y fíjate en si no te nombra nadie. Un cero en todas las consultas es un dato válido: te dice que partes de una base poco clara para la IA y que hay trabajo fácil por hacer, como unificar tus datos y publicar respuestas a las preguntas de tus clientes.
Hicimos esta misma prueba. Preguntamos a ChatGPT y a Gemini, a través de sus API y con la búsqueda web activada, cinco preguntas de las que haría un dueño de negocio que busca una agencia de SEO, tres veces cada una y en conversaciones nuevas. Contamos cuántos nombres distintos citó cada IA y en cuántas de las tres repeticiones salía cada uno.
El resultado: sumando las cinco preguntas, en torno a dos de cada tres nombres aparecieron en una sola de las tres repeticiones, en las dos IA. Un ejemplo: ante «¿qué agencia SEO me recomiendas para mi negocio local en España?», Gemini citó 21 nombres distintos en tres intentos y solo 3 se repitieron en los tres. ChatGPT fue más estable en esa pregunta, con 7 nombres distintos y 5 en las tres repeticiones. En otra pregunta, sobre quién puede ocuparse de la ficha de Google y la web, ninguno de los 19 nombres que citó ChatGPT salió en las tres respuestas.
También preguntamos por nuestra propia marca, que todavía no está indexada: ninguna de las dos IA la reconoció como agencia en ninguna de las tres repeticiones (0 de 3). Es nuestro punto de partida y lo volveremos a medir.
Cómo leer estos datos: es una muestra pequeña (un día, tres repeticiones), hecha con las API y no con las aplicaciones que usa la gente, y nuestras instrucciones pedían a la IA que nombrara negocios concretos, lo que empuja a citar más. Una persona puede ver otra cosa. Sirve para lo que queremos enseñar: que una sola respuesta no demuestra nada.
Una muestra pequeña es una muestra pequeña. Con diez preguntas repetidas tres veces tienes una primera imagen, suficiente para empezar. Las IA también cambian con el tiempo: una actualización del modelo puede mover los resultados sin que tú hayas tocado nada.
Tampoco te dice cuántos clientes te llegan por ahí. Eso se mira aparte, preguntando a quien te contrata cómo te conoció. Una persona puede haber leído una recomendación en una IA y después buscarte en Google; esa visita se cuenta como Google.
Hacerlo una vez es asumible. Hacerlo cada mes, con más preguntas y en varias IA, quita tiempo. De eso nos ocupamos nosotros: hacemos las preguntas de tus clientes, las repetimos y te enseñamos en el informe qué responden las IA, con las preguntas, las respuestas y la fecha.

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