
Visibilidad en IA (GEO)
Cómo saber si ChatGPT recomienda tu negocio: guía paso a paso
Cómo comprobar tú mismo si ChatGPT, Gemini o Perplexity recomiendan tu negocio: qué preguntar, cuántas veces repetirlo y cómo anotar lo que responden.
Leer másEl SEO para ChatGPT es trabajar tu web y tu presencia en internet para que ChatGPT sepa quién eres y te nombre cuando alguien pregunta por lo que haces. Se hace ordenando tus datos, publicando respuestas claras y consiguiendo que otros sitios hablen de ti. Nadie puede garantizar que te recomiende.
El SEO de siempre consiste en que Google te enseñe cuando alguien busca lo que vendes. El SEO para ChatGPT persigue algo parecido en otro sitio: que cuando alguien le pregunta a ChatGPT «qué fisioterapeuta me recomiendas por mi zona» o «dónde reformo mi cocina», tu negocio salga en la respuesta.
En el sector también lo verás con otros nombres: GEO, AEO o LLMO. Son siglas distintas para la misma idea. Nosotros decimos «que la IA te recomiende», que es lo que le interesa a quien tiene un negocio.
Una diferencia importante con Google: en Google ves una lista de enlaces y eliges tú. ChatGPT te da una respuesta ya masticada, con dos o tres nombres. Hay menos huecos, y por eso importa tanto que tu negocio esté entre esos nombres.
ChatGPT no tiene una ficha tuya en un cajón. Cuando responde, junta lo que aprendió durante su entrenamiento y, en algunas consultas, lo que encuentra en la web en ese momento. Cuando lo hace, suele indicar los sitios de los que ha tomado la información.
Eso quiere decir que lo que dice de ti depende de lo que haya publicado sobre ti, en tu web y fuera de ella: tu propia página, los directorios donde apareces, las valoraciones de tus clientes, un artículo de prensa local, un perfil en redes. Si esas fuentes cuentan lo mismo, la IA tiene de qué fiarse. Si se contradicen, o no hay nada, duda, y cuando duda se equivoca o no te nombra.
Ojo con una cosa: la respuesta cambia de una vez a otra. Dos personas que hagan la misma pregunta pueden recibir nombres distintos, y la misma persona también, si repite la consulta otro día. Por eso conviene medir cuántas veces sales al repetir la pregunta y con qué datos.
Casi todo lo que ayuda es sentido común aplicado con constancia. Empieza por cuatro cosas.
Primera: que tus datos básicos sean iguales en todas partes. El nombre del negocio escrito igual, lo que haces, la zona en la que trabajas, el teléfono. Si en tu web eres «Reformas Pérez» y en un directorio «Pérez Construcciones», la IA no sabe si son dos negocios.
Segunda: que tu web diga con claridad qué haces y para quién. Una página que explique tus servicios con palabras de cliente («arreglo de calderas», no «soluciones térmicas») es más fácil de entender para una persona y para una máquina.
Tercera: que tu web responda a las preguntas reales de tus clientes. Anota lo que te preguntan por teléfono o en la tienda («¿cuánto tarda?», «¿hacéis presupuesto?», «¿trabajáis los sábados?») y contesta cada una en una página, en tres o cuatro frases directas. Una respuesta corta y clara es justo lo que una IA puede citar.
Cuarta: que se hable de ti fuera de tu web. Valoraciones de clientes reales, directorios serios de tu sector, alguna mención en medios o blogs de tu zona. Con poco basta si es cierto y coincide con lo demás.
No existe un botón para pedirle a ChatGPT que te incluya, ni un formulario, ni un truco. Quien te prometa «salir el primero en ChatGPT» te está prometiendo algo que no controla, porque las respuestas las genera el modelo y cambian.
Tampoco puedes saber cuándo se nota. Hay cambios que se ven en semanas y otros que no se ven nunca, porque dependen de cosas que ocurren dentro de la IA y no se publican. Lo honesto es comprobar de forma periódica y apuntar qué ha cambiado.
Poco. Según un proveedor de herramientas del sector, Growwer, el tráfico que llega a las webs desde asistentes de IA fue el 0,30 % del total en España entre enero y abril de 2026. Es un dato de una empresa con interés comercial en el tema y de un periodo corto, así que tómalo como orden de magnitud y no como medida exacta.
Entonces, ¿para qué sirve? Para que te conozcan y te tengan en cuenta cuando alguien decide a quién llamar. Mucha gente le pregunta a una IA y luego busca el nombre en Google o llama. Esa visita llega como una búsqueda normal, y no se cuenta como tráfico de IA. Nosotros no vendemos el GEO como una lluvia de visitas.
Sí, y es una buena noticia: una web rápida, clara y bien enlazada ayuda en los dos sitios. Lo que cambia es el matiz. A Google le importa que tu página se encuentre y se lea. A una IA, además, que lo que dices de ti sea coherente con lo que dicen otros y que las respuestas estén bien a la vista.
Por eso conviene trabajar los dos a la vez, en lugar de elegir. Quien tiene solo SEO tradicional puede pasar desapercibido en las respuestas de IA, y al revés.
Lo básico lo puedes hacer tú esta semana. Donde suele hacer falta una mano es en medir de forma ordenada qué responden las distintas IA, detectar datos contradictorios repartidos por internet y escribir las respuestas con el formato adecuado. De eso nos ocupamos nosotros: preguntamos a las IA lo que preguntaría tu cliente, lo guardamos con fecha y te enseñamos qué cambia cada trimestre.

Visibilidad en IA (GEO)
Cómo comprobar tú mismo si ChatGPT, Gemini o Perplexity recomiendan tu negocio: qué preguntar, cuántas veces repetirlo y cómo anotar lo que responden.
Leer más
Visibilidad en IA (GEO)
Qué es el GEO explicado sin jerga: salir en las respuestas de ChatGPT, Gemini y otras IA. En qué se diferencia del SEO y qué no es.
Leer más
Visibilidad en IA (GEO)
Cómo aparecer en ChatGPT con tu negocio, paso a paso y por orden: de lo que se arregla en una tarde a lo que lleva meses. Sin trucos ni promesas.
Leer másTe contamos cómo lo trabajamos y qué incluye.
Ver el servicio de GEO